historia
Según ciertos estudios realizados por investigadores, en Zinapécuaro, hubo habitantes desde 200 años antes de Cristo. Y de acuerdo con La Relación de Michoacán, los primeros moradores en ocupar esta zona fueron los otomíes. Hay influencia de las culturas: Chupícuaro, Teotihuacana, Tula y Matlalzinca. Los vestigios, como la cerámica, encontrados por los arqueólogos, así lo demuestran.

Posteriormente llegaron los tarascos, que lograron civilizarse al tener contacto con los pobladores de: Zacapu, Queréndaro y Zinapécuaro. Después fundaron un reino y conquistaron la región. En ese entonces, Araró era un cacicazgo, que tuvo como súbdito a Zinapécuaro. Estos tarascos, llamados también michuaques o purépecha, fueron dueños, durante los siglos XIV y XV, de todo el actual estado de Michoacán, y parte de los hoy estados de Jalisco, Colima, Guanajuato y México.

Muchos eran sus dioses, pero la divinidad máxima era Curicaveri “el gran quemador” y la mayor deidad femenina era “Cuerahuaperi”, ”la madre de todos los dioses”, tenía su templo en Araró y su ídolo en Zinapécuaro.

La conquista española del imperio tarasco comenzó en 1522 cuando Cristóbal de Olid cruzó los límites de Michoacán. Desde Taximaroa, hoy Cd. Hidalgo, el conquistador envió un mensaje de paz al Tzintzicha Tangáxoan II. Sin embargo empezó el saqueo de los palacios. En 1526, D. Nicolás de San Luis Montañez, después de fundar Acámbaro, dejó varios indios y españoles en Zinapécuaro. El primer evangelizador fue Fray Francisco de Favencia.

Y el fin del gran señorío Michoaque se completó con la llegada del sanguinario Nuño Beltrán de Guzmán, quien mandó ejecutar a Tangáxoan II el último señor de Michoacán. Orden que, en forma por demás salvaje, se cumplió en la orilla del río Lerma, el 14 de febrero de 1530.

El primer Virrey de la Nueva España, D. Antonio de Mendoza, pasó por Zinapécuaro en 1541, cuando emprendió una expedición para pacificar la Nueva Galicia, en el hoy estado de Jalisco. Indígenas de Taimeo y Bocaneo engrosaron su ejército y por ésto recibieron como premio “mercedes de tierras y el manantial que brota en las faldas de la sierra”. El Virrey dejó en Zinapécuaro una guarnición militar, para defensa del pueblo, por lo que se considera como el fundador hispano de este lugar. En 1570, Zinapécuaro es elevado a la categoría de parroquia y el convento ya está terminado. El primer párroco secular, en 1761, es Joseph Domingo Dutari.

En 1790 toma posesión de la parroquia, uno de los más grandes benefactores que ha tenido esta tierra: El Dr. Juan Bautista Figueroa y Alcaraz. En 1858, el pueblo lo pidió, y en su honor, se concede a Zinapécuaro, el título de “Zinapécuaro de Figueroa”. En octubre de 1810, el padre de la patria D. Miguel Hidalgo pernoctó en Zinapécuaro. Poco después de que nuestro país ganó su independencia, el municipio se constituyó el 10 de diciembre de 1831. En 1865, durante la intervención francesa, el General republicano, Nicolás Régules manda a un subalterno suyo de nombre Simón Garnica a combatir a 150 dragones imperiales a los que derrotó en Zinapécuaro en un lugar llamado “Agua Caliente”. El 9 de abril de 1865, el general, su tropa y su valiente subalterno, descansan en la población.

El 21 de febrero de 1901, el Lic. Felipe Rivera, insigne astrónomo zinapecuarense, observa en la constelación de Perseo la estrella “Nova Persei”, descubrimiento que motivó para que se formara la Sociedad Astronómica de México, siendo su primer presidente el Lic. Rivera.

El planetario de la capital michoacana lleva en su honor su nombre.

En1934, por órdenes del Gral. Félix Ireta Viveros, también gran benefactor zinapecuarense, llega al pueblo el XXVI Regimiento de Caballería; los soldados construyen carreteras, puentes, calles, etc. Al ser gobernador del estado, en el período de 1940-44, el general Ireta hace mejoras a la población, con la construcción del mercado 20 de Noviembre, hoy Casa de la Cultura; la construcción de los lavaderos y la alberca chica; la inauguración del Panteón y del nuevo edificio de la Presidencia Municipal.

Desde entonces, Zinapécuaro inicia su historia contemporánea, siendo un municipio con gran influencia comercial sobre la región, rico en gastronomía, artesanías, arquitectura, balnearios y hermosas tradiciones que esperan con los brazos abiertos a todos sus visitantes.

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